Historias

¿Por qué Mazda se llama Mazda? La historia que casi nadie sabe

Actualizado: 19 de julio de 2026 · Por Brandon García Núñez, asesor Mazda en CDMX

Mazda toma su nombre de dos fuentes a la vez: Ahura Mazda, el dios de la luz y la sabiduría del antiguo zoroastrismo persa, y el apellido de su fundador, Jujiro Matsuda, que en japonés suena muy parecido. La empresa nació en 1920 en Hiroshima — y ni siquiera hacía autos: hacía corcho.

Cuando entrego un Mazda, a veces le cuento esta historia al nuevo dueño en lo que firmamos — y a todos les cambia un poco la cara. Porque no están comprando solo un auto bonito: están comprando una marca con una de las historias más improbables de la industria.

Un dios persa en tu cochera

El nombre Mazda viene de Ahura Mazda, la deidad suprema del zoroastrismo — la religión del antiguo Imperio Persa. Ahura Mazda era el dios de la luz, la sabiduría y la armonía: el creador que puso orden en el caos.

¿Y qué hace un dios persa en una empresa japonesa? La elección fue deliberada: los fundadores querían un nombre que representara llevar luz e inteligencia a la industria… y que además sonara casi idéntico al apellido del fundador, Jujiro Matsuda. Un nombre, dos significados — muy japonés eso de que nada sea casualidad.

Primero fue el corcho (sí, el corcho)

Mazda nació en 1920 en Hiroshima como Toyo Cork Kogyo — una fábrica de corcho. Japón lo necesitaba tras la Primera Guerra Mundial, y Matsuda, un ingeniero que había sobrevivido a la pobreza y a varios negocios fallidos, tomó las riendas de la empresa.

El primer “Mazda” con ruedas llegó en 1931: el Mazda-Go, un triciclo motorizado de carga que se volvió el caballo de trabajo de miles de pequeños comercios japoneses. De ahí en adelante: camiones, autos, el motor rotativo, una victoria histórica en Le Mans… pero esa es otra historia.

Hiroshima, 1945: la prueba más dura

La sede de Mazda estaba a unos kilómetros del epicentro de la bomba atómica. La empresa sobrevivió — y lo que hizo después define su carácter hasta hoy: prestó sus instalaciones al gobierno de la prefectura y a servicios médicos mientras la ciudad se levantaba, y para diciembre de 1945 — cuatro meses después — ya estaba produciendo vehículos otra vez.

Hiroshima y Mazda se reconstruyeron juntas. Por eso la sede mundial sigue ahí, y por eso los japoneses hablan de la marca con un respeto que va más allá de los autos.

¿Y esto qué tiene que ver con tu compra?

Más de lo que parece. Esa mentalidad — hacer las cosas con propósito, resistir, no tomar atajos — es la misma que explica por qué un Mazda se siente como se siente y por qué se deprecian menos que casi cualquier rival. Cuando la ingeniería tiene filosofía detrás, se nota hasta en el seminuevo.

¿Te gustan estas historias? Es el tipo de cosas que platico en las pruebas de manejo — agenda la tuya y de paso te enseño qué significa el diseño de la parrilla.

Preguntas frecuentes

¿Mazda empezó haciendo autos?

No — nació en 1920 como Toyo Cork Kogyo, una fábrica de corcho en Hiroshima. Su primer vehículo llegó en 1931: el Mazda-Go, un triciclo de carga motorizado. De ahí a los SUVs de hoy hay más de un siglo de reinvención.

¿Qué relación tiene Mazda con Hiroshima?

Total: Mazda nació, creció y sigue teniendo su sede mundial en Hiroshima. Tras la bomba de 1945, la empresa prestó sus instalaciones al gobierno y a servicios médicos, y en diciembre de ese mismo año ya estaba produciendo vehículos otra vez — parte del renacimiento de la ciudad.

¿Cómo se pronuncia Mazda en japonés?

Los japoneses dicen 'Matsuda' (マツダ) — el apellido del fundador. 'Mazda' es la versión internacional, elegida precisamente por su eco con Ahura Mazda.

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